Deporte
PádelTendenciasDatos7 min

El boom del pádel en España: los datos detrás del fenómeno

Las licencias federativas de pádel casi se duplicaron en una década. Qué explica el crecimiento y dónde puede haber saturación.

AR

Alejandro · Deporte & Datos

24 de junio de 2026

El crecimiento del pádel español se ve con claridad en un dato comparable: la Federación Española pasó de 56.263 licencias en 2015 a 111.866 en noviembre de 2025. Es prácticamente el doble en una década. ¿Por qué el pádel y por qué ahora?

Los números primero

En 2025 la Federación Española superó las 111.000 licencias de jugador. Su ficha de datos en línea enumera además 1.472 clubes federados. Es una cifra muy alta, pero queda lejos de los 400.000 federados que a veces circulan sin fuente: esa magnitud puede mezclar practicantes ocasionales, usuarios de clubes y licencias.

El fenómeno, además, ya no es solo español. El informe 2025 de la Federación Internacional estima más de 35 millones de jugadores, 24.600 clubes y 77.300 pistas en 150 países. Son estimaciones federativas, no un censo perfecto, pero permiten medir la escala internacional sin inventar una cifra de facturación española difícil de verificar.

El perfil del jugador ha cambiado. Si en los años 90 el pádel era deporte de urbanización y clase media-alta, hoy es transversal. La democratización ha sido rápida y real.

Por qué el pádel y no otra cosa

Tres factores que se han alineado:

La curva de aprendizaje. El pádel es mucho más fácil de empezar que el tenis. En dos horas puedes tener una partida razonablemente divertida. En tenis, dos horas contigo mismo son una frustración. Este factor suele subestimarse pero es crucial para la adopción masiva.

El componente social. El pádel es siempre dobles. Necesitas cuatro personas. Esto convierte cada partida en un evento social con logística, lo que paradójicamente lo hace más atractivo: hay una razón para quedar, hay compañeros fijos, hay tribu.

La accesibilidad del espacio. Una pista de pádel ocupa unos 200 m². Un campo de fútbol 11, 7.000 m². El ratio es impresionante. Esto permite instalar pistas en azoteas, parkings, espacios urbanos donde un campo de fútbol es imposible.

El papel de los jugadores profesionales

World Padel Tour y la posterior consolidación de Premier Padel, bajo el paraguas de la Federación Internacional de Pádel, han cambiado la visibilidad del deporte. Jugadores como Juan Lebrón, Ale Galán o Arturo Coello han construido audiencias propias y han convertido los mejores puntos en contenido reconocible fuera del circuito.

El modelo de distribución de contenido también ha ayudado. Los highlights de pádel son perfectos para redes sociales: puntos cortos, mucha acción en poco espacio, golpes espectaculares como la vibora o el globo.

¿Hay burbuja?

Esta es la pregunta que muchos se hacen, especialmente los que han invertido en pistas en los últimos tres años.

Los indicadores mixtos:

En contra de la burbuja: la base de usuarios sigue creciendo, la penetración en zonas rurales y ciudades medianas todavía tiene recorrido, y la internacionalización (el pádel está creciendo en Francia, Italia, Países Bajos) abre mercados nuevos.

A favor de la burbuja: la inversión en nuevas instalaciones puede estar outpacing la demanda real en algunas zonas. Hay centros de pádel que están siendo poco rentables porque la competencia local es muy alta.

La respuesta probablemente sea que no hay burbuja en el deporte en sí, pero sí puede haberla en la oferta de instalaciones en algunos mercados locales. El ajuste, si viene, será geográfico, no sectorial.

Lo que me parece más interesante del fenómeno

El pádel ha hecho algo que pocos deportes consiguen: crear comunidad entre adultos que ya no tienen la estructura social del colegio o la universidad.

La gente que juega al pádel tiene equipo. Tiene grupo de WhatsApp. Tiene ritual semanal. En una sociedad donde el aislamiento adulto es un problema real, eso tiene un valor que no aparece en las estadísticas de mercado pero que explica mucho de la adhesión emocional al deporte.

Los datos son interesantes. Pero la explicación de fondo es más simple: el pádel da excusas para quedar.

Fuentes