Del solar a la llave
Anteproyecto, licencia, dirección de obra y remate. Un solo interlocutor y un calendario que se revisa cada quince días.
Arquitectura e interiorismo que envejece bien. Trabajamos pocos proyectos al año, con materiales que se pueden tocar y una obra que se explica antes de empezar.
Un solar de nueve metros de ancho entre la huerta y el último bloque del pueblo.
La casa se organiza en una sola planta alrededor de un patio que separa el día de la noche. Muro de tapia vista, carpintería de pino y una sola pendiente de cubierta para recoger el agua de lluvia.
Un almacén de fruta de 1930 convertido en tienda y obrador, sin borrar lo que era.
Se recuperaron las cerchas de madera y el pavimento hidráulico original. Todo lo nuevo se distingue de lo viejo: acero negro, vidrio y un mostrador que se puede desmontar sin dejar marca.
Una planta diáfana frente al puerto, para una empresa que trabaja en silencio.
Cuarenta puestos, seis salas y una cocina que funciona como plaza. Absorción acústica en techos y textiles, y una única paleta de tres materiales repetida en toda la planta.
Noventa y seis metros que parecían ciento cuarenta cuando quitamos los pasillos.
Se vació el interior y se dejó una sola pieza en L abierta a la terraza. Los armarios hacen de tabiques y la cocina desaparece detrás de una puerta corredera de nueve metros.
Los dibujos son de la demo. En un encargo real, aquí van las fotos y los planos del proyecto.
Anteproyecto, licencia, dirección de obra y remate. Un solo interlocutor y un calendario que se revisa cada quince días.
Estudio previo del edificio, estructura, humedades y eficiencia. Se conserva todo lo que merece quedarse.
Distribución, luz, materiales y mobiliario. Con medición real y presupuesto por partidas antes de comprar nada.
Cada encargo empieza con una visita y un presupuesto de honorarios por escrito. Sin porcentajes sorpresa sobre el coste de obra.
Norma nació en 2011 en un bajo de Ruzafa. Seguimos siendo pequeños a propósito: aceptamos entre cuatro y seis proyectos al año para poder estar en obra todas las semanas.
Medimos, dibujamos y visitamos las fábricas. Lo que no podemos garantizar, no lo prometemos.
Cuéntanos el solar o la vivienda y te decimos con qué nos encontramos, qué se puede hacer y cuánto cuesta el proyecto.